Playa de Los Genoveses.
Un detalle que debes saber es que no hay chiringuitos de playa, ni manteros ofreciendo Louis Vuitton a 20 euros. No vengas. No encontrarás resorts todo incluido ni el tandem sombrilla-tumbona. Un kilómetro de largo y alrededor de cincuenta metros de ancho, alejado varios kilómetros del asfalto más firme y bastantes, muchos minutos, de Almería ciudad y aeropuerto. Los Genoveses es una de esas playas prístinas, protegidas, de las pocas que quedan en los casi ocho mil kilómetros de litoral español. Convertida en Parque Natural , vacía en invierno y animada en verano, su cronología se remonta muy atrás y salpicada de eventos.
¿Qué pasaba en el mundo?
- 14 m.a. Inicio de la actividad volcánica submarina con la actual costa por debajo del nivel del mar.
- 1012. Creación de la Taifa de Almeria en tras la desintegración del Califato de Córdoba.
- 1147. Conquista de la Taifa de Almeria por los ejércitos cristianos.
- 1571. 7 de Octubre. Batalla de Lepanto (Grecia).
- 1987. Diciembre. Declaración del Parque Natural Marítimo-Terrestre de Cabo de Gata.
Un kilómetro de historia.
Pisé la arena de Los Genoveses en mi primera visita, como siempre en estos casos aconsejado, muy bien aconsejado por alguien que pasa 4 meses del año invernando en La Isleta del Moro. La primera vez de algo, especialmente de un paisaje, es admirable pero incompleta. Las siguientes ocasiones vas añadiendo detalles, imaginando sucesos y poniendo nombres a las vistas.
La playa, localizada entre el Cerro del Ave María en su parte norte y el Morrón de Los Genoveses al sur, dibuja una de esas bahías perfectas descritas en aventuras de corsarios. Es difícil escoger dentro del Parque Natural del Cabo de Gata la bahía más hermosa. Algunos textos leídos la citan como la más. La población cercana es San José a unos 30 minutos a pie, desde donde accedo al Collado del Cortijo, rematado por las ruinas del Cortijo del Collado y su molino de viento -Molino y cortijo del Collado-. Las recomendaciones y la impaciencia aceleran el ritmo de descenso hacia el mar por un sendero serpenteante entre el Cerro Ave María y la planicie de El Campillo. La planicie es rojiza de aspecto fértil y ribazos alineados de pitas, chumberas y algunos pinos.

En un punto de este descenso comienzo a vislumbrar el brillo del mediterráneo y el envolvente relive curvado de la costa. Accedo a la arena pasando junto al primer bunker. Después llegará el segundo, el del sur. Bunker norte y bunker sur. Ambos dos quedan recogidos bajo una ley de protección de castillos españoles y patrimonio de 1985. Se suman a otras infraestructuras militares que salpican esta costa con finalidad disuasiva -posibles agresiones. Estas en concreto se construyeron durante la Guerra Civil Española y como el resto, la única agresión que soportan es el abandono, el olvido y la acción del mar. Todos ellos agentes muy corrosivos.
Piso la moqueta arenosa. A la derecha pequeñas dunas de arena empujadas por el viento. Sí, sí, tiene su nombre técnico: backshore. A la izquierda un mar en calma y suave oleaje, también con su nombre técnico, depósito litoral o shoreface, de gran dinamismo y creo que de excelentes condiciones para las actividades subacuáticas.
No fue el buceo lo que atrajo a quienes darían nombre a la playa. En el siglo XII Al-Andalus se reducía a las taifas de Granada, Málaga y Almería (Al-Mariyya). Las fronteras geográficas no siempre coincidían con las político-culturales. Eran tiempos de extraordinaria permeabilidad entre cristianos, musulmanes, judíos, y muladíes. Pero La Reconquista aprieta las arcas cristianas y engrandece sus reinos. En 1147 el rey de Castilla y León con la ayuda de sus alianzas italianas, se lanza a la conquista de Almeria. Una flota de 200 naves genovesas y pisanas, fondeó en la bahía para participar en la lucha.
He alcanzado el bunker sur, el centro del arco de la playa. Desde aquí imagino las galeras y naos italianas desembarcando pertrechos, llenando las arenas de soldados, tiendas militares, y coloridos estandartes. Las dunas pasaron a convertirse en base de operaciones durante un par de meses hasta la toma de Al-Mariyya.

No voy a relatar los pormenores de esa campaña pero en este punto tu necesitas saber que, la conquista de la taifa fue efímera y que pronto pasó de nuevo a manos musulmanes. En cualquier caso y eso sí fue definitivo, el paraje se quedó con el nombre de aquellos mercenarios italianos.
En el tercio final de la silenciosa bahía, la playa se ve surcada por un afloramiento rocoso. Un saliente de color blanquecino que corta la línea de arena. Es la duna fósil de Genoveses. Un depósito sedimentario formado bajo el agua hace millones de años y emergido a superficie durante la elevación de las Béticas en el choque entre las placas tectónicas Europea y Africana.

Llegaron más naves, siglos después, en el XVI a esta dócil bahía. El inicio de una gran operación marina de guerra, un esfuerzo logístico, de coordinación y transporte que probablemente evitó un cambio cultural en la Europa occidental. Unos 20.000 participantes entre marineros, soldados y remeros, formando el eje central de la Armada de La Liga Santa, fondearon en 1571 en las arenas de los Genoveses. Embarcados en 80 galeras y galeones, convirtieron la bahía en el punto de reunión hacia la victoriosa batalla de Lepanto. Desde el altozano de la duna fósil todavía se escucha el jaleo de los cientos de velas. Si prestas atención podrás distinguir las voces de los cómites dando ordenes y contraórdenes a los remeros que formaban la chusma de las galeras.
A pesar de los esfuerzos por controlar el mediterráneo y sus costas este sector del litoral permaneció poco poblado, o francamente despoblado, a causa de la piratería. Los textos árabes medievales se refieren al Cabo de Gata como Taraf al-Qabita o al-Qabta, forma esta última que se aproxima a la actual. Los piratas turcos y “berberiscos” –como se conocía a los magrebíes– desembarcaban a diario, y con total impunidad, en las calas del Cabo de Gata. Allí permanecían tranquilamente ocultos durante semanas enteras y desde estas asaltaban barcos o penetraban en el interior de la provincia perpetrando sus ataques. Pero esta es otra historia.

Vulcanismo del Parque Natural Cabo de Gata.
En un primer vistazo, ya he destacado anteriormente, apreciamos el arco perfecto que describe la quintaesencia de una bahía mediterránea. Cada sector del Parque Natural es en sí un paisaje diferente, cambiado del anterior y mostrando distintos detalles del siguiente, lo que enriquece el paseo por toda la costa. Genoveses aporta su singularidad desde el inicio hasta el final.
Concluyo el kilómetro de playa bajo el Morrón de los Genoveses. Es una colina de unos 70 metros de cota, de oscuro color y fuerte contraste con las turquesas aguas. Decido subir. El esfuerzo es corto y las vistas no defraudan. A mi espalda la cala de los Amarillos y el siguiente sector de litoral bajo el Cerro del Barronal.
Continuo hasta alcanzar el vértice geodésico que corona el Morrón y domina toda la bahía. Excelentes vistas sobre el paisaje caminado. En el centro los rojos del Campillo, la bahía y el Cerro del Ave María. Hacia el norte el sector de costa de Los Frailes.
Echo mano de los mapas geológicos y comparo algunos cantos que he recogido en el Cerro del Ave María con los que ahora piso. La historia del terreno centra el origen en episodios volcánicos sucedidos hace unos 14 millones de años en ambientes sumergidos, posteriormente exhumados y sometidos a erosión, dejando en este sector de los Genoveses domos y verticales cornisas. Aquí hay más tecnicismos. Andesitas piroxénicas y dacitas, todas rocas ígneas, magmas fluyendo en distintas condiciones de surgencia y enfriamiento.

Magmas emergentes desde las zonas de subducción donde la placa africana se coló bajo la europea provocando la salida de lavas, escombros piroclásticos y cenizas. Los violentos episodios volcánicos acabaron formando el relieve sumergido de Alborán. Los casi 70 kilómetros de costa del Parque Natural, irregular y laberíntica, de calas escondidas, acantilados y playas arenosas, son la continuación de un escenario que emergió del mar entre convulsiones formando parte de una región submarina que se prolonga hasta el norte de Africa, donde emerge de nuevo.
De Cine.
El escenario parece de película, de cine, podría ser un párrafo de cine. Pero ojo, que también el cine ha desembarcado en estas playas usadas como escenarios desde los años 60. Repaso bibliografía y encuentro títulos sonados como Las Aventuras del Barón de Munchausen (1988), Exodus (2014), El Viento y el León (1975), Lawrence de Arabia (1962) y la archiconocida Indiana Jones y la última cruzada (1989). De cine.

Conclusiones de un flâneur.
Antes de descender echo un vistazo al fondo escénico, tierra adentro hacia el puro desierto y después hacia el mar, hacia la Africa desde donde parten pateras que alcanzan esta costa. También son paisaje, paisaje de bidones de agua, de ropas saturadas de frío y brisa de sal abandonadas por otras secas, de bolsas plásticas para el móvil, la única conexión entre desesperación y esperanza.
Llegamos a 1987. El Cabo de Gata, el “polo árido” de Europa, es declarado Parque Natural de Cabo de Gata y por tanto espacio protegido. Un desierto memoria de la adaptación, de la historia de la tierra y de las gentes, merecedor de otros reconocimientos como Reserva de la Biosfera y Geoparque. Un viaje de 7 días.
La Playa de Los Genoveses, un kilómetro de historia.
Bibliography.
- Parque Natural de Cabo de Gata y su entorno. Agustin García.
- Almería: hecha a mano. Juan García Latorre / Jesús García La Torre.
- Mapa Geológico del Geoparque Cabo de Gata-Nijar. Almería. Junta de Andalucía.
- Geolodía 12. Cabo de Gata: Un mar de Volcanes.
- Lepanto. La mar roja de sangre. Àlex Claramunt Soto.
- La Conquista de Almeria / Comedia C2. Antonio Serrano Agullo
- Almería, Tierra de Frontera. M.A. Desamparados Martinez San Pedro.
Datos básicos.

Senderos del Mar. Cabo de Gata
- 77 km (48 miles).
- Tiempo total a pie 28 h.
- Tiempo efectivo: 24 h.
- Nivel de dificultad: fácil.
- 7 días / 6 noches / 5 excursiones.
- Fechas 2026: Marzo del 8 al 14.
- Salida garantizada.